- HISTORIAS DE MARTÍN DE VILLALBA, de Lope de Rueda.
¡Pobre Martín de Villalba, siempre lleno de desdichas!. Los muchachos le apedrean, los perros todos le ladran y las gentes le apalean. No hay sordo que no le hable, ni vieja que no le quiera, ni pobre que no le pida, ni rico que no le ofenda. El pobre Martín de Villalba, al igual que Arlequino de Bergamo, o Lázaro de Tormes todo lo hace para poder comer, dada su hambre eterna y su pobreza, también eterna. Y todos le engañan, le roban, o se burlan de él. Al igual que Martín de Villalba en el siglo XVI, hoy mas de la mitad de la humanidad está constituida por hombres y mujeres como él. Personas que tienen que hacer cada día un gran esfuerzo para poder comer, que también son robados, burlados ,apaleados.....Por eso, este pobre del siglo XVI es casi igual a los pobres y desheredados del siglo XXI, y de todos ellos queremos hablar en nuestro espectáculo, y compartir con ellos nuestro pan, y también nuestra hambre.

Las comedias...aderezábanlas y dilatábanlas con dos o tres entremeses, ya de negra, ya de rufián, ya de bobo y ya de vizcaíno; que todas estas figuras y otras muchas hacía el tal Lope de Rueda con la mayor excelencia y propiedad que pudiera imaginarse
Miguel de Cervantes
Rueda subió al tablado los tipos coloridos que pululaban por ciudades y caminos de España: maleantes, de Valencia, rústicos de Extremadura, negras parlanchinas llegadas a través de Portugal, gitanas urdidoras de embelecos, cada uno con su matiz de lenguaje y su toque local.
E. Asensio
El merito positivo y eminente de Lope de Rueda no está en la concepción dramática, casi siempre ajena, sino en el arte del dialogo.
M. Menéndez Pelayo
Todo intento de revitalizar el teatro ha tenido que volver a la fuente popular. El teatro popular es por naturaleza antiautoritario, antipomposo, antitradicional, antipretencioso. Es el teatro del ruido, y el teatro del ruido es el teatro del aplauso. La tradición popular es también sátira feroz, y grotesca caricatura, pero su primera intención es provocar desvergonzadamente la alegría y la risa. El teatro sagrado se ocupa de lo invisible. El teatro tosco, popular, se ocupa de las acciones humanas, y debido a que es directo y toca con los pies en tierra, debido a que admite la risa y lo licencioso, este tipo de teatro al alcance de la mano parece mejor que el sacro.
Peter Brook.
- ¿PARA CUANDO SON LAS RECLAMACIONES DIPLOMÁTICAS?, de Valle-Inclán.

A lo largo de estos últimos 20 años mi relación con el teatro de Valle-Inclán ha sido escasa y siempre fuera de Asturias. En 1987 Retablo de la avaricia, de la lujuria y de la muerte con Suripanta Teatro, de Badajoz. Y en 2002 Cara de Plata, con Al suroeste Teatro, también de Badajoz.
Era, pues, el momento de enfrentarse a Valle-Inclán desde el Teatro del Norte y desde Asturias. Y de enfrentarse al Valle menos conocido, menos tópico y menos gallego. Un Valle totalmente urbano, madrileño, que con la ironía y causticidad que siempre le caracterizó hace un retrato de la España de comienzos del siglo XX que, casualmente, es muy similar a la nuestra de hoy en día. La guerra, los militares y el periodismo con los temas sobre los que nos habla Valle-Inclán, con su humor corrosivo, en este espectáculo.
Al mismo tiempo, y eso dicen los estudiosos, ¿Para cuando son las reclamaciones diplomáticas? es un pequeño esperpento en el que Valle lleva al rey Alfonso XIII a pasear al callejón del Gato y, reflejado en los espejos cóncavos, da lugar a Don Herculano Cocodoro, director del diario El Adelantado de las Hurdes. Teatro político, en suma, que nos muestra una cara de Valle de las menos conocidas. Teatro que nos devuelve, reflejado en los espejos cóncavos, la realidad de su tiempo y también la del nuestro.
Etelvino Vázquez
Crítica de Boni Ortiz a este espectáculo:
En la oscuridad total, apenas recortada por la luz de la vela que porta, envuelta en un capote y la electrizante música de Alberto Rionda, se nos manifiesta a una altura impropia, la presencia imponente de una silueta de espaldas. Es el mas preclaro visionario de la escena española: el ciego Max Estrella que ve, respira y habla. Es aquel que tan bien dijera: “España es la grotesca deformación de la civilización europea”, o aquello de: “La Leyenda Negra, en estos días menguados, es la Historia de España”... que en sus últimos 150 años, está llena de botas y correajes, invadida de caqui y charol, por un ejercito en huida permanente y sin más victoria, que la infringida en 1939 a un pueblo al que debía servir.
Max se muere mascando ortigas y ve los líos del Chuletas de Sargento; ve -y con él nosotros- los desmanes y corruptelas de unos mandos militares de sobra conocidos, por quienes tuvimos la forzada oportunidad de conocerlos en su puta mili. Un ejercito carnavalesco anhelante de una guerra que reclama héroes y que tan buenos negocios procuró ayer y hoy... Y sino que se lo digan a The Carlyle Group, holding en el que confluyen las familias Bush y Bin Laden desde 1989 que, con armas destructoras y postreras reconstrucciones, logran beneficios de cifras con siete ceros. ¿Y la información? ¿Y la prensa? Pues a vender motos, o a “cocinar” un verano gore, carente de noticias, como en la escena de La hija del Capitán. O simplemente preguntarse, como hacen en la redacción de El Abanderado de las Hurdes, su director don Herculano Cacodoro y don Serenín jefe de redacción: ¿Para cuando las reclamaciones diplomáticas?, a esa pérfida Albión que asesina a su manera, y no como la Gran Alemania, capaz de imitar las formas castizas de matar Jefes de Gobierno a la española, sabedores del perfeccionamiento que eso aportará en su noble proceso de conformación de la Raza Germánica.
Etelvino Váquez ha construido con este pequeño esperpento, un singular, comprometido y magnífico espectáculo, ayudado por David Acera que lo borda y por la espléndida Cristina Martínez Puertas, sin olvidar la siempre imprescindible banda sonora de cuidadas músicas y efectos, y la buena iluminación.
- PASAJERO DE LAS SOMBRAS, de Etelvino Vázquez.
Un actor ve pasar ante él a los personajes que interpretó a lo largo de su vida como si se tratasen de sombras de la caverna de Platón.
¿El escenario como caverna platoniana? ¿Los personajes son sólo sombras que se proyectan en el escenario que el público percibe? ¿Los actores son para el público parte de esa sombra o la sombra misma?
El actor, en suma, como pasajero de esas sombras, como alguien que es y al mismo tiempo no es, como cuerpo de una sombra ausente y presente al mismo tiempo.
Un actor que recuerda su vida desde sus personajes, que reconstruye su existencia a partir de ese particular viaje a las sombras. Unas sombras que constituyen la auténtica biografía del actor.
Salir de la caverna y llegar a la luz. Las sombras desaparecen. La representación ha terminado. La vida del actor también. El actor ha cantado su particular canto del cisne.
- IBERIA, de Etelvino Vázquez.


IBERIA constituye una segunda parte de una trilogía iniciada en 1997 con Pasajero de las sombras. Si en Pasajero de las sombras reflexionaba sobre el teatro, sobre el envoltorio teatral, en Iberia trato de reflexionar sobre nuestra tierra, nuestra historia, nuestra manera de ser, pero alejándome lo más posible de la envoltura teatral. En la tercera entrega de la trilogía, Libertad no conozco, se reflexionaré sobre el amor.
- RETABLO, espectáculo de carácter pedagógico que muestra la influencia de Valle-Inclán sobre el teatro de Federico García Lorca.
Con este Retablo de Valle-Inclán y García Lorca no solo se muestra la estrecha relación artística que hubo entre Valle y Lorca, maestro y alumno, cara y cruz de la misma moneda, sino que se muestra también la evolución de un genero teatral repleto de humor y que, gracias a don Ramón, vuelve a aflorar en el teatro española del siglo XX y tienen continuadores de la talla de García Lorca.
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